Los hombres se ven perturbados no por las cosas, sino por las opiniones sobre las cosas. Como la muerte, que no es nada terrible -pues entonces también se lo habría parecido a Sócrates- sino que la opinión sobre la muerte, la de que es algo terrible, eso es lo terrible. Así que cuando suframos impedimentos o nos veamos perturbados o nos entristezcamos, no echemos nunca la culpa a otro, sino a nosotros mismos, es decir, a nuestras opiniones. Es propio del profano reclamar a los otros lo que uno mismo ha hecho mal; el reclamarse a sí mismo, propio de quien ha empezado a educarse; propio del instruido, el no reclamar ni a los otros ni a sí mismo.
Epicteto, Manual, 5.
Julio 5, 2009...6:34 pm
¿Cuál es la causa de tu aflicción: las cosas mismas o tus opiniones sobre la cosas?
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3 comentarios
Julio 5, 2009 a las 11:13 pm
Cuánta calma encuentra uno en algunos textos.
(Feliz entrada.)
Julio 7, 2009 a las 5:31 pm
Leí el texto en casa y decidí colgarlo por si a alguien le interesaba o servía de algún modo. Me alegra comprobar que ha sido así.
Un saludo, Leicca.
Agosto 9, 2009 a las 8:33 am
Pero, podremos generalizar? Y, como podemos generalizar el sufrimiento en si? Ciero es poner ejemplos aislados, nos servirá para unas causas, pero nos lleva a preguntarnos sobre el origen el sufrimiento humano…