Las mañanas están hechas para cantar a Dios:
la luz dorada baña nuestros cuerpos
y los gemidos son ángeles
que nacen de la cópula de nuestras bocas.
Las mañanas están hechas para cantar a Dios:
la luz dorada baña nuestros cuerpos
y los gemidos son ángeles
que nacen de la cópula de nuestras bocas.