Work in progress: ejercicios filosóficos (I)

Continúo día a día con mi investigación teórica y experiencial sobre la llamada “Filosofía Práctica” (aunque últimamente me vengo preguntando: ¿por qué no simplemente “Filosofía”? Que se delimiten con adjetivos aproximaciones más parciales como la filosofía llevada a cabo en las universidades: la, esta vez sí, “Filosofía Académica”).

Empiezan a fraguarse algunas ideas en mi cabeza sobre el objeto y método de la orientación filosófica. Voy encontrando ciertas visiones demasiado estrechas para mí, pero útiles en cualquier caso a otras personas y para determinados fines. No seré yo la que diga que la Filosofía Práctica debe ser Una.

Nosotros, los filósofos prácticos, somos, como dice Ran Lahav, nómadas sin lugar de descanso, sin una única teoría ni un solo método.

Estamos familiarizados con muchas maneras de pensar y de comprender, y no con UN solo camino; conocemos miles de métodos, pero ningún método último. Somos aquellos que buscan explorar las cuestiones y dudas y problemas humanos, pero que no tenemos respuestas que ofrecer. Estamos interesados en toda clase de desconciertos y ansiedades y anhelos, pero tenemos las manos vacías. Queremos estar en contacto con todas las facetas de la existencia humana, pero no sabemos como apretujarlas acomodándolas en una sola teoría organizada o visión del mundo.

Esto es, pienso yo, lo que somos como filó-sofos. Somos eternos nómadas – no porque estemos desilusionados o seamos cínicos, sino porque es aquí que encontramos la plenitud de la existencia humana: en el vasto e inagotable desierto de la vida.

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La Filosofía Contemplativa de Ran Lahav (véase su web en castellano aquí) y los ejercicios espirituales de Pierre Hadot (véanse sus obras ¿Qué es la filosofía antigua?, La filosofía como forma de vida y Ejercicios espirituales y filosofía antigua), me están ayudando especialmente a desarrollar mis intuiciones originales sobre qué cosa debe ser la filosofía. Me va a llevar tiempo sistematizar  y ordenar los frutos de estos dos años de estudio y práctica, y aún éstos no constituirán más que un primer pronunciamiento sujeto a revisión y crítica. No obstante, hace ya unos días que decidí no esperar a ese momento para comunicar las reflexiones que me suscitan mis lecturas y el contacto con otros filósofos asesores (resultado del trabajo con el grupo Filopraxis y de los talleres organizados por Asepraf). Work in progress!

Comienzo ahora también a publicar algunas de prácticas filosóficas con las que voy tomando contacto. Ha sido una agradable sorpresa encontrar a filósofos que ya han vislumbrado y comenzado a desarrollar esa dimensión práctica profunda de la filosofía y que no retroceden con pudor ante las críticas de la filosofía ortodoxa que, salvando contactadas excepciones, califica como filosofía “mala” o “superficial” cualquier cosa que no sea lo que ellos hacen y que no siga una tradición que, como tal, es radicalmente conservadora.

Todos los ejercicios filosóficos que vaya exponiendo han de entenderse como diseños experimentales sujetos a revisión y a crítica. Su publicación en el blog, que ya asumo como mi cuaderno de trabajo, permite el valioso y, por otro lado tan escaso, feedback con compañeros de travesía filosófica (ya tengan éstos formación reglada en filosofía o no).

Sin duda, y por la exigencia de rigor teórico que debe acompañar a la filosofía, he de fundamentar la práctica de estos ejercicios filosóficos. Más aún cuando presente, como hago a continuación en el siguiente post, una práctica de filosofía contemplativa, algo que sonará o bien completamente desconocido o, peor aún, un producto new age en el que se juntan churras con merinas. No obstante, la explicación de esta tarea de justificación filosófica queda pendiente (creo que es una licencia que me puedo permitir en un blog, a diferencia de en una publicación académica formal; remito a los lectores impacientes a los autores citados) porque quiero entrar directamente en materia. También he de advertir que el orden de publicación de los ejercicios no obedece a una necesidad interna en razón de su dificultad sino a una apetencia personal (sé que aquí soy poco rigurosa).

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2 pensamientos en “Work in progress: ejercicios filosóficos (I)

  1. Mejor, dejemos los rigores para el invierno.
    Bromas aparte, ya tienes aquí una lectora impaciente de tus propuestas.
    Me apunto las lecturas de Hadot y me voy a visitar a R. Lahav.
    Ya te contaré.

  2. Jeje, sí, aunque sé que no vendría mal algunas explicaciones adicionales, a veces es un aburrimiento la corrección académica. ¡No supone ningún reto! Muchas veces me parece un trabajo de hormiguita, pero entiendo que por supuesto también necesario.

    Hadot es muy recomendable, ya verás. Estoy segura de que te va a gustar.

    El enfoque de Ran Lahav (enfoque centrado en la sabiduría) no es asumido por todos los filósofos prácticos, ni mucho menos, lo encuentran demasiado místico. Pero ya juzgarás por ti misma.

    Que cada cual busque y ande su camino.

    Y un gusto tener una lectora como tú! Cualquier cosa, comentario o crítica que te sugiera lo que voy publicando, por favor, no dejes de indicármelo. Se agradecen las críticas despiadadas! Valoro mucho el feedback que pueda surgir contigo.

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