Informe McKinsey

Este fin de semana, buscando información para la investigación sobre innovación didáctica que estamos realizando en el seminario en el que trabajo, he conocido el Informe McKinsey. Se trata de un estudio realizado en 2008 por McKinsey & Company, que se decribe a sí misma como una “firma líder en consultoría de gestión a nivel mundial, que asesora a la Alta Dirección de las principales empresas e instituciones de todo el mundo a lograr mejoras sustanciales y sostenidas en su desempeño”.

El objetivo de este informe es averiguar qué han hecho los mejores sistemas educativos para alcanzar sus objetivos y las conclusiones que arroja son bastante relevantes. Las comparto aquí sin más pretensión que la de ayudar a quien se encuentre indagando estas cuestiones. De sobra conozco la inexistente comunicación entre los científicos que realizan los estudios, los políticos que legislan sobre educación y la comunidad educativa, por lo que las conclusiones de este y otros estudios científicos no producen efecto alguno.

Primera conclusión: lo esencial en un sistema educativo, por encima de otros factores, es la calidad del profesorado.

“La calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes”

Los sistemas con mejores resultados (como Canadá, Finlandia o Japón) destacan por conseguir a las personas más aptas para ejercer la docencia. Con este fin, se exigen los mejores resultados académicos (como en España ocurre con Medicina, por ejemplo), además de otra serie de pruebas (que nada tienen que ver con nuestra casposa e ineficaz oposición). Estos sistemas se caracterizan por “una excelente capacitación previa, liderazgo en instrucción y comunidades profesionales de aprendizaje en las escuelas“. De hecho, en algunos de los principales sistemas, los docentes trabajan juntos y se ayudan entre sí para mejorar. La planificación colaborativa y el entrenamiento entre pares son la norma y una característica permanente de la vida escolar. Esto permite a los docentes desarrollarse continuamente. La formación permanente a lo largo de toda la carrera docentes es otra de las claves.

En todos los sistemas estudiados, la capacidad del sistema educativo para atraer a las personas más capacitadas tiene estrecha relación con el estatus de la profesión. En Singapur y Corea del Sur, por ejemplo, las encuestas  revelan que el público en general considera que los docentes realizan un aporte a la sociedad mayor que el de cualquier otra profesión. De sobra es conocido que en España el estatus de la profesión está por los suelos y que el reconocimiento social del trabajo que realizan los docentes brilla por su ausencia.

El segundo factor por el que destacan los sistemas educativos de excelencia es por desarrollar procesos para identificar cuándo un estudiante está comenzando a retrasarse, y así poder inervenir de inmediato.

El alto desempeño requiere el éxito de todos los niños

Esto se materializa generalmente en clases especiales de apoyo.

El informe también concluye que son menos exitosas otras medidas como  invertir más dinero en la educación de manera general (los datos demuestran que más financiación no se traduce necesariamente en más calidad), disminuir el número de alumnos por grupo o aumentar los salarios de los profesores sin cambiar nada más (aunque sí muestra que es necesario ofrecer un buen salario desde el principio, comparable al de otras profesiones que requieren titulación universitaria).

En el documento de abajo están los datos para quien los quiera valorar. Cualquier denuncia de sesgo del informe o crítica es bienvenida.

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