Ejercicios espirituales o filosóficos

¡Emprender el vuelo cada día! Al menos durante un momento, por breve que sea, mientras resulte intenso. Cada día debe practicarse un “ejercicio espiritual” -solo o en compañía de alguien que, por su parte, aspire a mejorar-. Ejercicios espirituales. Escapar del tiempo. Esforzarse por despojarse de sus pasiones, de sus vanidades, del prurito ruidoso que rodea al propio nombre (y que de cuando en cuando escuece como una enfermedad crónica). Huir de la maledicencia. Liberarse de toda pena u odio. Amar a todos los hombres libres. Eternizarnos al tiempo que nos dejamos atrás.

G. Friedmann, La Puissance et la sagesse, París, 1970, p. 359. Citado por Pierre Hadot, Ejercicios espirituales y filosofía antigua, Madrid, Siruela, 2006, p. 23.


Con el término “ejercicios espirituales”, el filósofo francés Pierre Hadot ha querido rescatar el valor de los ejercicios realizados en el seno de las diversas escuelas filosóficas de la antigüedad grecorromana. La expresión sirve para subrayar que estas prácticas no se reducen a  ejercicios del pensamiento, ya que en ellos participan la emoción y la imaginación; remiten, por tanto, a la totalidad del individuo.

A mi modo de ver, sería más claro utilizar el término “ejercicios filosóficos” para denominar estas prácticas, por tratarse de una expresión libre de tintes religiosos, siempre que entendamos que el adjetivo “filosóficos” apunta a una concepción de la filosofía como una forma de vivir y a una actitud (pincha aquí para leer mi respuesta a la pregunta “¿qué es y para qué sirve la filosofía?”).

Son varias las prácticas procedentes de las tradiciones filosóficas que pueden ser trasladadas y adaptadas a los contextos y circunstancias espirituales contemporáneos. Muchos filósofos vienen trabajando en esta línea, aunque no todos saben hacerlo con el rigor y la profundidad propios de esta disciplina.

La filósofa Mónica Cavallé, exponente en nuestro país del asesoramiento filosófico y ejemplo de que la orientación práctica de la filosofía y su divulgación no tienen por qué significar pérdida de rigor o trivialización, recomienda a sus consultantes llevar a cabo prácticas filosóficas en su día a día (Mónica Cavallé y Julián D. Machado (eds), Arte de vivir, arte de pensar, Desclée, Bilbao, 2007, pp. 71-72.), por ejemplo:

  • recapitulación de lo acontecido durante el día para tomar conciencia de las propias conductas y disposiciones (ejercicio inspirado en el examen de conciencia introducido por la escuela pitagórica)
  • técnicas de vigilancia y de atención a sí mismo
  • observación desapegada de pautas que se deseen comprender (una versión contemporánea de este ejercicio aquí, por la asesora filosófica Mª Ángeles Quesada)
  • momentos dedicados a la reflexión o lectura filosófica
  • mantenimiento de un diario en el que se registren las propias observaciones y comprensiones

Por su parte, en el libro Ejercicios espirituales y filosofía antiguaPierre Hadot describe y recalca el valor de los ejercicios practicados por las escuelas helenísticas, como la estoica:

  • la atención
  • la meditación
  • la  rememoración de cuanto es beneficioso
  • la lectura
  • la escucha
  • el estudio
  • el examen en profundidad
  • el dominio de uno mismo
  • el cumplimiento de los deberes
  • la indiferencia ante las cosas indiferentes

O la epicúrea, que además de la meditación y el estudio propone:

  • la relajación
  • el placer intelectual por la contemplación de la naturaleza
  • la rememoración de placeres pasados y futuros
  • la amistad

Subraya también la importancia dada por los filósofos antiguos a tres aprendizajes:

  • aprender a dialogar (el diálogo socrático como ejercicio común que invita al examen de la propia consciencia)
  • aprender a morir
  • aprender a leer

Es fácil intuir el potencial transformador de todas estas prácticas: los ejercicios suponen un cambio de visión del mundo, una metamorfosis de la personalidad, pero no está clara la manera en que pueden integrarse en la vida personal y en la vida pública contemporáneas. En esta tarea, maravillosamente creativa, estamos implicados los enamorados de esta dimensión práctica de la filosofía: en crear espacios y tiempos en los que cultivar la actitud filosófica, a solas y en comunidad.

Para saber más:


CAVALLÉ, Mónica, La sabiduría recobrada, Madrid,   Ediciones Martínez Roca, 2006. Recensión aquí.

HADOT, Pierre, Ejercicios espirituales y filosofía antigua, Madrid, Siruela, 2006.

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Nota: este post es una variación del artículo que escribí el 19 de agosto del año pasado para el blog del proyecto Fenareta, con el que colaboro.

¿Qué es la filosofía y para qué sirve?

Por lo general, se entiende por filosofía una disciplina académica, esencialmente teórica y especulativa, ejercida por un reducido grupo de especialistas bajo la forma de un discurso autorreferencial y complejo, cuando no directamente incomprensible. Vivir y filosofar son, según esta concepción, dos actividades separadas, o incluso de naturaleza opuesta.

Sin embargo, lo cierto es que la filosofía nació en la antigua Grecia como un modo de vida y una opción existencial y, de hecho, se la consideraba el principal arte de vida. El discurso filosófico y la producción de textos, en los que se suele centrar la atención en clase (tanto en Secundaria como en la Universidad) son la consecuencia o acompañamiento de esta forma de vida, y su función es precisamente sustentar y fundamentar la “vida filosófica” con el rigor que les es propio.

La verdadera filosofía está, pues, plenamente conectada con la vida y permanece atenta a las dimensiones y problemas humanos, ya sean de naturaleza individual como social.  Su práctica nos modifica y transforma, compromete lo que somos. Es, por tanto, una disciplina útil.

No obstante, resulta frecuente encontrar en los circuitos académicos la idea de que la dignidad de la filosofía radica precisamente en su presunta inutilidad. Podríamos expresarlo del siguiente modo:

  • la filosofía no es útil porque no se subordina a nada, es un fin en sí misma, por eso es la más libre y excelsa de todas las actividades humanas

A mi modo de ver, esta tesis se origina en el falso dilema “libertad versus utilidad”. Como explica la filósofa española Mónica Cavallé (La sabiduría recobrada, Madrid, Ediciones Martínez Roca, 2002, p. 27 y ss.), aquellos que defienden la inutilidad de la filosofía, y sospechan de toda orientación práctica de la misma, identifican utilidad con servilismo e ignoran el concepto de utilidad intrínseca.

En efecto, la utilidad puede entenderse al menos de dos maneras: como utilidad extrínseca o instrumental (medio para alcanzar un fin) o como utilidad intrínseca (el medio ya es el fin). La filosofía no es valiosa porque se subordine a un fin externo, sino porque es una actividad radicalmente libre y útil para el ser humano, ya que nos remite al cumplimiento de uno mismo y satisface la exigencia de sentido. Esta fertilidad de la filosofía no acarrea traición ni servilismo. Al contrario, solo así entendida la filosofía alcanza toda su plenitud.

La práctica filosófica bien entendida arroja valiosos frutos, como la alegría o el gozo de ser, pero lo que la mueve, su impulso, es sencillamente la sed de  verdad (por muy problemático que sea utilizar este concepto en el seno de nuestra disciplina, no renuncio a él) y no el deseo de seguridad o bienestar psicológico. Es quizá ésta una de las diferencias de fondo entre la filosofía y a la autoayuda. Esta última, por lo general, suele convertir al lector en el receptor pasivo de un producto masticado. La filosofía, por el contrario, trata precisamente de facilitar el proceso de alimentarse y “digerir” por uno mismo, de recuperar la confianza en el ejercicio del propio pensamiento. Es por ello que la aproximación a las ideas y textos  de filósofos  nunca debe hacerse desde la memorización mecánica y acrítica sino desde la re-apropiación y la re-creación experiencial.

Nunca me cansaré de decirlo: la filosofía no es adoctrinamiento. La filosofía es el cultivo consciente de la libertad.

¿Cuál es tu primer recuerdo?

La mayor parte de nosotros tiene uno o dos recuerdos de la infancia (3 o 4 años). Aunque en principio estos recuerdos puedan parecer simples e inocuos, el filósofo asesor Ran Lahav defiende que contienen información importante sobre nuestra actitud ante la vida. El próximo domingo 6 de diciembre visita Madrid y nos enseñará a analizarlos. Para ello, veremos varios vídeos de personas que describen sus primeros recuerdos, y examinaremos los nuestros propios.

“No es una mera coincidencia que recordemos esas experiencias particulares de la infancia, de entre miles de otras experiencias de la niñez que hemos olvidado. Tan tempranos recuerdos se albergan durante toda la vida porque contienen un tema significativo, un tema que es central en el mundo de la persona. Por esta razón, el análisis de primeros recuerdos es un instrumento importante en la práctica filosófica

Precio del taller:
25 € (socios de ASEPRAF: 15 €)

Lugar
C/Pisuerga, 3 – Madrid

Fecha

6 de diciembre, de 11 a 14 h.

Certificación
Los participantes que así lo soliciten recibirán un Certificado de Realización y Aprovechamiento expedido por ASEPRAF.

Inscripción y consultas
Enviando un correo electrónico a asepraf@asepraf.org con el asunto TALLER RECUERDOS.

Jornadas de Filosofía Práctica en el Ateneo de Madrid

Los próximimagesos días 6, 7, 8 y 9 de noviembre tendrán lugar las II Jornadas de Filosofía y Desarrollo Personal. Filosofía Práctica y Musicoterapia en el Ateneo de Madrid. Podéis ver aquí el TRIPTICO.

Se realizarán talleres con Ran Lahav y Óscar Brenifier e intervendrán  Mariano Betés, Jose Luis Romero, Pedro Ortega, Tomás Ellakuria, Gabriel Arnaiz, José Barrientos y Oliver Álvarez. Será una buena ocasión para encontrarnos algunas de las personas que tenemos interés por  desarrollar la dimensión práctica de la filosofía.

Encuentro en Madrid con Ran Lahav – 4, 5 y 6 de diciembre

Los próximos 4, 5 y 6 de diciembre vuelve a visitar Madrid Ran Lahav

Ran Lahav

Ran Lahav es asesor filosófico y profesor en la Universidad de Haifa (Israel). Dr. en filosofía y Magíster en psicología por  la Universidad de Michigan, EE.UU. Organizador, junto a Lou Marinoff, de la Primera Conferencia Internacional de Consejería Filosófica en Vancouver, Canadá y editor de el primer libro en inglés en este campo, Essays on Philosophical Counseling (más info. en http://www.trans-sophia.net/).

En esta ocasión realizará dos talleres dentro del marco de ASEPRAF:

Taller TRANS-SOPHIA: FILOSOFÍA Y MÁS ALLÁ – 4, 5 y 6 de Diciembre, de 18 a 21 h.

Descripción

Trans-Sophia es un viaje personal que comienza con el asesoramiento filosófico, pero que continúa más allá de la filosofía. El análisis filosófico es útil para analizar la estructura de nuestro “perímetro” (nuestro mundo personal o la caverna de Platón), pero el viaje va más allá del análisis. No basta con entender mi modo de ser, también quiero transformarlo. Soy más que mi estrecho perímetro, y quiero que mi vida sea abra a horizontes más amplios. Esto requiere una transformación interior.

Pero ¿qué tipo de transformación es ésta?  ¿Qué significa ir más allá de mi perímetro?  En este taller exploraremos estas preguntas, acudiendo a varios pensadores históricos que pueden llamarse “Pensadores Internos” (Internal Thinkers), como Marco Aurelio, Henri Bergson, Martin Buber, Gabriel Marcel, Erich Fromm y otros. Aunque pertenezcan a períodos históricos y enfoques muy diferentes, todos ellos están de acuerdo en que podemos superar o trascender nuestros mecanismos psicológicos cotidianos (o “perímetro”). Podemos abrirnos a una dimensión de ser que está más allá de estructuras y modelos, una dimensión que puede llamarse “plenitud”.

Metodología

Se organizarán tres encuentros de tres horas. En cada uno de ellos leeremos breves extractos de textos de los autores mencionados, pero de manera personal y contemplativa. De este modo, buscaremos una comprensión interior de qué son la trascendencia y la plenitud, un entendimiento que no es teórico, sino personal y transformador.

Destinatarios

Asesores filosóficos en formación o en activo.

Precio

General: 70 €

Socios de ASEPRAF: 50 €


TALLER DE PRIMEROS RECUERDOS EN PRÁCTICA FILOSÓFICA:Lo que los recuerdos de la infancia pueden decirnos que sobre quiénes somos – domingo 6 de diciembre de 2009, 11-14 h.

Descripción

La mayor parte de nosotros tiene un par de recuerdos de la primera niñez, de la edad de 3 o 4 años. Aunque estos recuerdos puedan parecer simples e inocuos, de hecho contienen información importante sobre nuestra actitud ante la vida. No es una mera coincidencia que recordemos esas experiencias particulares de la infancia, de entre miles de otras experiencias de la niñez que hemos olvidado.

Tan tempranos recuerdos se albergan durante toda la vida porque contienen un tema significativo, un tema que es central en el mundo de la persona, o perímetro. Por esta razón, el análisis de primeros recuerdos es un instrumento importante en la práctica filosófica.

En este taller aprenderemos a analizar los primeros recuerdos de una persona.

Para ello, analizaremos varios vídeos de personas que describen sus primeros recuerdos, examinaremos nuestros propios recuerdos y analizaremos los primeros recuerdos de voluntarios.

Destinatarios

Asesores filosóficos en formación o en activo.

Cualquier persona interesada en la materia.

Precio

25 €

Socios de ASEPRAF: 15 €

Ambas actividades tendrán lugar en

C/Pisuerga, 3 – Madrid

Certificación

Los participantes que así lo soliciten recibirán un Certificado de Realización y Aprovechamiento expedido por ASEPRAF.

Inscripción

Del 1 al 30 de octubre, enviando un correo electrónico a asepraf@asepraf.org con el asunto TRANS-SOFÍA O TALLER RECUERDOS.

PROGRAMACIÓN ASEPRAF 2009-2010

Ya está publicada en la web de ASEPRAF el programa de actividades para el curso 2009-2010 (sección “Agenda”). El plazo de inscripción está abierto y las plazas son limitadas.

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Este año, ASEPRAF centra su atención en las bases teórico-prácticas del auto-conocimiento filosófico y el trabajo personal y comprometido de examen y reflexión sobre la propia vida (cursos de Mónica Cavallé, Benigno Morilla, Luisa López y Belén Peñas).  Se organiza también el primer seminario de casos de asesoramiento filosófico, coordinado por Jose Luis Romero, que espera ser un punto de encuentro e intercambio de experiencias y conocimientos entre asesores filosóficos en activo o en proceso de formación. Tendremos la oportunidad de profundizar en la filosofía práctica de la mano de Ran Lahav y aprender nuevos recursos con Joan Méndez. Además, disfrutaremos de la presencia de Marià Corbí, que explicará su propuesta de una espiritualidad laica, y de Ángel García Galiano, que nos hablará de la Divina Comedia a la luz de la filosofía perenne.

La filosofía, ejercicio de sí

Mi amigo Salva, de la Universidad de Murcia y actualmente en París terminando su tesis doctoral, me envía este texto de Foucault, que reproduzco por su relación con los temas tratados en el blog:

Hay momentos en la vida en los que la cuestión de saber si se puede pensar distinto de cómo se piensa y percibir distinto de cómo se ve es indispensable para seguir contemplando o reflexionando. Quizá se me diga que estos juegos con uno mismo deben quedar entre bastidores, y que, en el mejor de los casos, forman parte de esos trabajos de preparación que se desvanecen por sí solos cuando han logrado sus efectos. Pero, ¿qué es la filosofía hoy -quiero decir la actividad filosófica- si no el trabajo crítico del pensamiento sobre sí mismo? ¿Y si no consiste, en vez de legitimar lo que ya se sabe, en saber cómo y hasta dónde sería posible pensar de otro modo? Siempre hay algo de irrisorio en el discurso filosófico cuando, desde el exterior, quiere ordenar a los demás, decirles dónde está su verdad, cómo encontrarla, o cuando se siente con fuerzas para instruirles proceso con positividad ingenua; pero es su derecho explorar lo que, en su propio pensamiento, puede ser cambiado mediante el ejercicio de un saber que le es extraño. El “ensayo” -que hay que entender como prueba modificadora de sí mismo en el juego de la verdad y no como apropiación simplificadora del otro con fines de comunicación- es el cuerpo vivo de la filosofía, si por lo menos ésta es todavía lo que fue, es decir, una “ascesis”, un ejercicio de sí, en el pensamiento.

Foucault, El uso de los placeres.

Filosofía encarnada: esbozo de orientación filosófica para futuras madres.

Multiplicaré los trabajos de tus preñeces.

Parirás con dolor los hijos

Y buscaràs con ardor a tu marido,

Que te dominarà.

Génesis, 16.



I.                   Patologización y medicalización del parto.

El 40% de los niños y niñas nacidos en España son extraídos por medios e instrumentos quirúrgicos[1]. Según este dato, el 40% de las mujeres españolas es incapaz de dar a luz por sí mismas. ¿No resulta esto extraño? ¿Son las mujeres capaces de concebir y gestar a un ser humano pero son, al final, incapaces de parirlo sin intervención médica? ¿Qué está fallando en la actual atención al parto?

Desde hace algunos años, la OMS viene alertando de tremendos errores en los servicios de atención al parto y realizando recomendaciones que son sistemáticamente desoídas por los profesionales de nuestro país. Veamos algunos datos[2]:


  • La ciencia ha comprobado que la cardiotocografía rutinaria durante el parto no disminuye la mortalidad perinatal,  sólo desemboca en demasiadas operaciones de cesárea innecesarias, y sin embargo, se practica en casi todos los hospitales españoles durante el parto.
  • La medicación intravenosa de rutina no resulta necesaria durante el parto normal e interfiere en la importante necesidad de movimiento de la mujer durante el parto.  No obstante, se aplica en la mayoría de los hospitales españoles.
  • Colocar a una mujer sobre su espalda en la segunda fase del parto es la peor de todas las posiciones posibles, sin embargo se coloca a las mujeres en esta posición en prácticamente todos los hospitales de España.
  • El índice de episiotomías, el corte para abrir la vagina durante el parto, alcanza en España el escandaloso porcentaje del 89%, cuando desde la OMS se calcula que no es necesaria en más del 20% de todos los partos. Además, se ha constatado que produce dolor, aumenta el sangrado y causa disfunciones sexuales a largo plazo.  Por todas estas razones, la episiotomía ha sido correctamente etiquetada como una forma de mutilación genital de la mujer.
  • No más del 10% de los bebés necesitan del uso de fórceps o ventosas para nacer, pero en los hospitales españoles un 18% de los bebés nacen con estos instrumentos quirúrgicos no exentos de riesgos.
  • La OMS considera que no puede justificarse que ningún país tenga más de un 10% de cesáreas en hospitales generales y más de un 15% en hospitales especializados a los que se suelen transferir casos especiales.  Sin embargo, en España hay un 23% de cesáreas en los hospitales públicos y un 31% en los hospitales privados.


Resulta necesario acabar con un mito de nuestros días: la actual atención al parto no se basa en la evidencia científica disponible. Sin embargo, y a pesar de los avances en la comprensión del proceso fisiológico del parto, se detecta una gran resistencia a cambiar el actual modelo y se desoyen las actuales reivindicaciones de colectivos de mujeres que claman por un parto más humano y menos medicalizado.[3]

A día de hoy, y a pesar de que los obstetras comienzan a ser criticados por no permitir que las mujeres participen en las decisiones relativas a los cuidados maternales[4], todavía hay muchísimos ginecólogos convencidos de que las mujeres que van a ser madres no tienen que conocer y entender el proceso del parto porque para eso “ya están ellos”. Sin embargo, el parto no es un acontecimiento médico ni una enfermedad, y, de hecho, no debería ser atendido por ginecólogos, especialistas en enfermedades femeninas, sino por matronas experimentadas.

La actual concepción del parto y el papel asignado en él a las mujeres muestra -apenas disimuladas por una en realidad inexistente legitimidad científica- actitudes, creencias y prácticas tras las que subyacen una visión patriarcal y machista de la sociedad.

Como dice Consuelo Ruiz, la matrona más antigua de España: “No hay ninguna razón física ni moral para relegar a la mujer al papel de materia inerte, de ser ignorante e incapaz en una función fisiológica que la atañe directamente, que es ella, personal y espontáneamente quien debe llevarla a cabo, que nadie puede hacerlo mejor que ella que nació preparada aposta para eso”[5].

Se hace imprescindible un nuevo modelo basado en el conocimiento y el respeto de las necesidades de la madre y de su hijo en el momento del nacimiento. Parir es un proceso altamente sensible a la influencia de aspectos elementales como temperatura, luz, olores, posturas corporales y sentimientos. Negar o no tomar en consideración esta realidad, afirma Gloria Lemay, es parte de un esquema más grande de violencia contra las mujeres en la cultura patriarcal.[6]

Michel Odent, pionero en la atención al parto natural e introductor de las bañeras de dilatación y las salas de parto[7], recalca la importancia de dar a luz en un entorno tranquilo, seguro y sobre todo privado, pues, en caso contrario, las mujeres no pueden liberar oxitocina, la llamada hormona del amor[8]. Según este famoso obstetra, “un parto será más fácil y rápido cuanto más sola esté la mujer. Solo necesita una comadrona que tenga experiencia y una actitud maternal y que se mantenga en silencio”. Habría que reconsiderar, incluso, la moderna tradición de la presencia de los padres durante el nacimiento. “Cuando se introduce al padre durante el parto hay que ser prudente. En algunos casos, el padre puede representar un estímulo en el neocortex, que produce adrenalina y perturba el parto. Y esto explicaría que en algunos países donde se fomenta su presencia haya habido un aumento de las cesáreas.”[9] Durante el nacimiento, la parte más activa del cuerpo maternal es la parte más antigua del cerebro: el conjunto de estructuras primarias como el hipotálamo y la hipófisis, que funcionan como glándulas secretoras de hormonas. Cuando de alguna forma se estimula el neocortex, el cerebro libera adrenalina, lo que inhibe el parto. En consecuencia, durante el alumbramiento debe evitarse todo estímulo que provoque inhibiciones (luz fuerte, sonidos, gente hablando, etc.), para permitir a la mujer entrar en una especie de trance.

Casilda Rodrigañez da un paso más y sostiene que, junto al stress y el miedo, la principal causa del dolor durante el parto es la represión de la sexualidad femenina y el útero espástico, no siendo en realidad el dolor consustancial al parto. La recuperación de una sexualidad femenina plena, actualmente inhibida por siglos de dominación y violencia interiorizada, llevaría a disfrutar de partos placenteros. [10]


II. Esbozo de orientación filosófica a futuras madres.

Se sabe que las preconcepciones, expectativas, pensamientos o creencias sobre un hecho afectan a la experiencia del mismo. El parto no escapa a esta  lógica humana y en su vivencia entran en juego elementos cognitivos y filosóficos asociados a una concepción patriarcal de la sociedad, las relaciones entre hombres y mujeres y la propia identidad femenina. Por todo ello, podría aplicarse la orientación o asesoramiento filosófico a la desactivación de modelos patriarcales perniciosos para la vivencia de la maternidad.[11]

Antes de abordar las vías por las que esto puede realizarse, dos advertencias. En primer lugar, de ningún modo quiero decir que se deban abandonar o minusvalorar otras vías de lucha (social y política), ni tampoco que la actividad filosófica deba limitarse al ámbito personal. Resulta imprescindible que el cambio interior al que apuntamos se vea acompañado y reforzado por cambios externos en la gestión de los partos que sustituyan las actuales condiciones hostiles por un modelo de facilitación de partos respetados (ya sea en espacios públicos, como en el propio hogar).

En segundo lugar, es importante destacar que no se trata propiamente de mejorar el alumbramiento, sino de desempeorarlo, es decir, de soltar lastre y desprendernos de creencias que perturban, dificultan y condicionan negativamente la experiencia de dar a luz.

A continuación, expongo brevemente algunos métodos que podrían resultar válidos para avanzar en el cambio de la actual concepción del parto. Para su práctica, es conveniente contar con la ayuda de un asesor/a filosófico/a e incluso participar en talleres de filosofía grupal orientados a la vivencia plena de la maternidad.


  1. Autoconocimiento:

a) Análisis de reminiscencias. Recuperación de recuerdos, positivos y/o negativos, sobre la experiencia del parto. Además de por partos previos, este mundo de vivencias estará marcado principalmente por (i) la narración por nuestra madre de nuestro propio nacimiento, (ii) relatos de abuelas, tías, amigas, etc. (iii) descripciones científicas y (iv) otras descripciones: medios de comunicación, cultura popular, películas, literatura, etc. Se debe atender a qué cosas se dan importancia y qué cosas se obvian, y explorar las emociones y conductas que nos producen. El objetivo de esta técnica es conocer el origen de los elementos que conforman nuestra visión del parto para poder trabajar más efectivamente sobre ellos e, incluso, desactivarlos en caso de ser creencias erróneas o fuentes de conflictos improductivos.

b) Descubrimiento de modelos latentes. Hay que prestar atención a los esquemas culturales que influyen en nuestra concepción del parto, por ejemplo, aquellos que nos han presentado la feminidad como algo sucio, pecaminoso, débil y supeditado a la masculinidad. Es importante tener en cuenta que una mujer puede no tener conciencia de éstos modelos, pero eso no impide que estén  profundamente incorporados y configuren de modo relevante su visión del parto y, por supuesto, su filosofía de vida en general. Así, puede darse una discordancia entre la filosofía teórica, aquella que se manifiesta tener, y la filosofía realmente operativa (Cavallé, 2007). Hay que tomar conciencia de ésta última y de qué manera condiciona nuestra visión del parto.

c) Análisis de creencias. “Dar a luz” nuestras creencias  y analizarlas críticamente, para ver si tienen o no fundamento, ya que re-crean y condicionan la experiencia del parto. Descubriremos que algunas de ellas son pensamientos automáticos modelados por la cultura y la tradición, pero en las que en absoluto nos sentimos reflejadas. En otras ocasiones, puede sentirse conformidad con las creencias descubiertas, pero admitiendo que son fuente de conflictividad. En estos casos, puede ser útil iniciar un proceso de refutación que “ayude a desvelar dónde radica la limitación de sus planteamientos, qué elementos valiosos hay en ellos que justifican su renuncia a cuestionarlos, y qué matices ausentes o qué creencias asociadas pueden estar desvirtuándolos”[12]. También pueden examinarse los conceptos y argumentos implicados mediante el uso de la lógica y abordarse la fundamentación de las opiniones verdaderas.

d) Reconocimiento de lagunas o de la propia ignorancia. No hay ninguna razón para mantener en la ignorancia a las mujeres sobre sus propios cuerpos y el proceso del parto, como ocurre en la actualidad.  La mejor manera de despertar el espíritu  emancipatorio e indagador es detectar ideas limitadas sobre el parto y admitir el conocimiento incompleto o la ignorancia sobre éste.


2.  Reinterpretación o resignificación: el tratamiento patológico del parto ha llevado a percibir éste bajo un enfoque negativo y limitado[13]. Este método filosófico pretende enfocar la situación desde una perspectiva diferente, bajo una nueva luz, y promover un pensamiento constructivo y creativo que nos permita relacionarnos con la experiencia del parto de un modo renovado. Veamos cómo esto puede tener lugar.

a)      El dolor. Debemos comprender es que sentir dolor no equivale a sufrir. El sufrimiento es la experiencia psicológica que acompaña a la percepción del sinsentido del dolor, normalmente seguida de sensaciones psicológicas añadidas -como tristeza, ira y frustración- derivadas de la resistencia y el rechazo de la experiencia que se está viviendo (cosa totalmente comprensible dadas las terribles condiciones en las que se fuerza a parir a las mujeres). Las sensaciones físicas que acompañan al parto como tales, y por muy fuertes e intensas que sean, no causan sufrimiento sino que éste se deriva del desconocimiento de la verdadera naturaleza del parto y de su equivocado tratamiento. Por otro lado, hay que conocer las ventajas psicológicas de experimentar el dolor el parto: “Aceptar las sensaciones poderosas creadas por el útero y, vivir las contracciones fuertes y muchas veces dolorosas para producir el milagro de un bebé, ofrece a las mujeres una oportunidad única para el auto- descubrimiento y crecimiento personal.” El dolor puede, además, servir de guía. “El dolor obliga a conectarse con el cuerpo y a no pensar en nada más (…) Escuchándolo se puede encontrar la postura que facilite el nacimiento.”[14]. Así pues la tarea es dotar de sentido a las sensaciones dolorosas: ¿para qué sirve el dolor en el parto?

Otra posibilidad aquí sería considerar la ya mencionada (y controvertida) tesis de Casilda Rodrigañez que asocia el dolor en el parto con la sumisión femenina y atender a las técnicas de recuperación del útero espástico (desarrollo sexual pleno, danza, relajación, etc.).


b)      El goce. Se sigue insistiendo y publicitando los aspectos negativos del parto (por ejemplo: cómo parir sin dolor) y se olvida que el parto es parte integral de la sexualidad femenina y, como tal, es un acontecimiento íntimo y sensual. Hay un arraigado temor cultural a los procesos relacionados con la sexualidad de la mujer, y en esto la clase médica es un reflejo de nuestra sociedad. Se prefiere medicalizar el parto a comprender el eficaz funcionamiento del cuerpo femenino. ¿Qué ocurriría si a la mujer se le enseñara a disfrutar del nacimiento en lugar de a sufrirlo? Recientemente se ha estrenado Orgasmic Birth, un documental que se enfrenta a los mitos culturales en torno al parto y muestra que la mujer puede experimentar la pasión de dar a luz y alcanzar un elevado estado emocional, físico y espiritual en un entorno no medicalizado.

c)      El parto como vía de crecimiento interior. El proceso del parto puede ser una oportunidad de desarrollo personal y de transformación profunda. Así, y a modo de ejemplo, señalamos las siguientes virtudes intrínsecas al parto:

–          Fuerza interior, auto-estima y auto-confianza. No se trata de obedecer ciegamente a unos especialistas, ni de seguir una serie de pautas, normas o consignas sino de atender a nuestro propio ser y confiar en nosotras mismas, permitiendo que el proceso se produzca, abriéndonos a la experiencia. No debemos buscar fuera la sabiduría que está dentro.

–          Veracidad. Una mujer no tiene que renunciar a sus convicciones más profundas para dar a luz;  no hay razón para entregarse sumisamente a manos de los ginecólogos, porque, insistimos, el parto no es un acontecimiento médico, sino un acto de amor. Existe la posibilidad de mantenerse fiel a una misma y de hacerlo con la mayor de las responsabilidades hacia la criatura que va a nacer[15].

–          Capacidad de aceptar y vivir lo desconocido. La incertidumbre es inherente a la vida, y el parto es una buena ocasión para aceptarla como la realidad que es. No está de más tener en cuenta que la pretensión de una programación total puede ser una huida de la incertidumbre y un obstáculo para la flexibilidad. También un exceso de “erudición” desconectada del propio “centro” puede empañar la capacidad de abandono o de vivencia directa.

–          Creatividad. Cada parto es único y personal, no un acto de sumisión ni de repetición.



3. Clarificación de valores. El diálogo filosófico permite conocer cuáles son los valores y comprender los conflictos arraigados en ellos, ya sea por una desarmonía entre valores teóricos y valores operativos, falta de claridad con respecto a ellos o una inadecuada jerarquización de los mismos[16]. Esta técnica pretende facilitar la toma de decisiones sobre el parto y empoderar a las mujeres  para que puedan enfrentarse a los dilemas que éste les plantea (un conflicto típico es  seguridad vs. libertad).


III. Conclusión

La aplicación de la filosofía a la preparación y vivencia del parto pretende contribuir a facilitar una experiencia más plena, libre, auténtica y profunda, devolviendo el protagonismo en este acontecimiento a las mujeres que dan a luz.

El aumento de conciencia que acompaña a toda práctica filosófica no debe confundirse con un intento de racionalizar, intelectualizar, dirigir, controlar, interferir o perturbar de algún otro modo el proceso fisiológico del parto pues, como ya hemos dicho, durante éste el neocortex debe ponerse en reposo y no inhibir al cerebro primitivo que regula la producción de hormonas.

Ciertamente, no podemos controlar conscientemente la segregación de hormonas, pero sí podemos contribuir a establecer las condiciones necesarias para su liberación: intimidad, respeto, seguridad, confianza, etc. El miedo, el stress, la vergüenza, el enojo y la ansiedad, producidos por condicionamientos internos y externos, en gran parte dependientes de una concepción patriarcal del parto, inhiben la secreción de oxitocina. Es aquí donde la práctica de la filosofía, en colaboración con otras técnicas (relajación, meditación, yoga, danza) y profesionales (doulas), puede contribuir a facilitar la experiencia plena y libre del parto.

Una última advertencia. En mi opinión, debe evitarse que la aparición de la filosofía en este espacio desemboque en prescripciones éticas o exigencias de la futura madre hacia sí misma, pues el parto no es un espacio para el “deber” sino para el “ser”. Es una oportunidad de abandono de toda idea (“yo debo ser esto a aquello”) para, simplemente, ser.




[1] Según declaraciones de Marsden Wagner, ex director del departamento de salud materno infantil de la Organización Mundial de la Salud en el 1er Congreso Internacional de Parto y Nacimiento en casa, Jerez, octubre de 2000. Citadas en la web El Parto es Nuestro:  http://elpartoesnuestro.es/index.php?option=com_content&task=view&id=372&Itemid=53 , consultada el 16 de junio de 2009.

[2] Recomendaciones de la OMS sobre el nacimiento. Consultadas en la web de la Asociación el Parto es Nuestro.

[3] En España una de las asociaciones más activas es El Parto es Nuestro, que ofrece información, asesoramiento y apoyo a mujeres que quieran optar por un parto respetado.

[4] Richard Johanson, Mary Newburn, y Alison Macfarlane. British Medical Journal, vol. 324. 13 de abril de 2002. Título original “Has the medicalisation of childbirth gone too far?”

[5] Declaraciones publicadas en http://www.elpartoesnuestro.es/index.php?option=com_content&task=view&id=142&Itemid=56

[6] Gloria Lemay, “La naturaleza de parir y nacer”, web de la asociación El Parto es Nuestro http://www.elpartoesnuestro.es/index.php , consultada el 15 de junio de 2009.

[7] Michel Odent es el fundador del Primal Heath Research Center, centro dedicado al estudio de las consecuencias del periodo primal (que va desde la concepción al primer año de vida) en la salud y el comportamiento posterior en la vida, algo que, a su modo de ver, ha sido subestimado por los científicos.

[8] No es casual que la oxitocina sea la hormona que se segrega al hacer el amor ya que el parto forma parte de la vida sexual de la mujer, aspecto totalmente ignorado en la actualidad.

[9]Entrevista a Michel Odent en el Diario Clarín, publicada en http://www.holistika.net/parto_natural/parto_medicalizado/entrevista_a_michel_odent.asp?s=  Véase también, “Parirás con privacidad. Entrevista a Michel Odent” en http://www.doulalluisa.cat/entrevista_michel_odent.htm. “Que los padres estén ahí observando es la principal razón de que haya partos largos y difíciles. Conozco infinidad de casos donde el parto es extremadamente lento hasta que el hombre se va por alguna razón, por ejemplo, comprar un agua mineral. Y tan pronto él se aleja, la mujer grita, se contrae y nace el bebé. En el período perinatal, hay que darle prioridad al lenguaje no verbal. Las mujeres dicen que no podrían imaginarse el parto sin la compañía de su esposo. Pero con su cuerpo dicen lo contrario: que dan a luz más fácil cuando están solas.”

[10] Véase Casilda Rodrigañez, Pariremos con placer, Murcia, Ediciones Crimentales, 2007. También se puede descargar gratuitamente de su web: http://www.casildarodriganez.org/

[11] Para saber más sobre asesoramiento y práctica filosófica, puede consultarse la web de ASEPRAF, Asociación Española para la Práctica y el Asesoramiento Filosófico: www.asepraf.org .

[12] Cavallé y Machado, Arte de vivir, arte de pensar, Bilbao, Desclée de Brouwer, 2007, p. 63.

[13] Blanca Herrera, Matrona del Hospital Comarcal de Baza (Granada) y Coordinadora del Grupo Parto de Baja Intervención de la Asociación Andaluza de Matronas declara: “La medicina, por otro lado, también ha perdido la fe en el cuerpo de las mujeres… o quizá nunca la ha tenido porque, a pesar de que a cualquier sanitario que se le pregunte asegurará que el embarazo y el parto son procesos fisiológicos y normales, la realidad es que el cuerpo de la mujer está patologizado desde el principio de la vida reproductiva hasta el final de la misma, incluyendo, por supuesto, el embarazo y el parto.” Herrera, Blanca “Miedo al parto”, Tu Bebé, 185.

[14] En palabras de la matrona Blanca Herrera: “El sufrimiento va acompañado de un proceso psicológico que poco tiene que ver con el dolor físico. Se sufre cuando te tratan mal o estás pasando por una situación desagradable o que te resulta molesta emocionalmente. Se sufre cuando se pierde la autoestima, el control sobre el propio cuerpo, y cuando no puedes tomar las decisiones que afectan al proceso que estás viviendo. He visto mujeres que no experimentaban ningún dolor en el parto sufriendo por no poder moverse, por no poder percibir su cuerpo, por sentirse infantilizadas y humilladas. También he visto mujeres con dolor que han gozado enormemente, que dicen haber experimentado una de las experiencias más intensas y dichosas de toda su vida”. Herrera, Blanca, “Afrontar el dolor en el parto”, Tu Bebé, 183.

[15] Se han investigado los perjuicios para el bebé y para el establecimiento del vínculo madre-hijo/a que los partos medicalizados producen y estos estudios deberían recibir la atención que merecen.

[16] Cavallé y Machado, op. Cit., 60-61.

Ejercicio filosófico 1: la lectura contemplativa

Un estruendo: la
verdad en sí misma
hace
acto de presencia
entre los hombres,
en pleno
torbellino de metáforas.

Paul Celan


Pasos*:


Preparación


Escoge un texto breve (de uno a tres párrafos) que trate sobre alguna cuestión o concepto en el que te interese profundizar (p.e. el amor, la libertad, la muerte, la verdad, el yo, etc.). No es necesario que el texto represente tus opiniones. Tampoco ha de pertenecer necesariamente a un filósofo, los poemas también son muy adecuados para esta práctica al igual que algunos textos de las grandes tradiciones espirituales. **

Siéntate en un lugar cómodo, tranquilo y con la espalda recta (una buena postura te ayudará a sostener la atención necesaria para realizar el ejercicio).


Recogimiento


Dedica unos minutos a tranquilizar tu mente y a fomentar el recogimiento interior. Para esto puedes servirte de técnicas de meditación basadas en la atención a la respiración.*** Una manera fácil de hacerlo es comenzar con unas respiraciones profundas y centrar la atención en el abdomen, que se contrae y se relaja con cada respiración. Si aparecen pensamientos y emociones, déjalos pasar y vuelve a concentrarte en la respiración.


Lectura


Céntrate en el texto y léelo despacio (más despacio de lo nomal; presta atención a cada palabra). No intentes analizar el texto como lo harías habitualmente en otro tipo de ejercicio filosófico, solo mantén una actitud de escucha y de apertura.

Si una frase llama tu atención de manera particular, léela varias veces con mucha atención, manteniendo la actitud de escucha y sin tratar de hacer nada más. Eso permitirá que surjan en ti comprensiones, voces o ideas posiblemente no habituales en tu patrón de pensamiento cotidiano.


Contemplación


Saborea el despliegue de estas “comprensiones,” contémplalas (puede ayudarte el cerrar los ojos). Si vienen otros pensamientos a distraerte, no te identifiques con ellos ni tampoco los combatas, simplemente ignóralos en cuanto lo adviertas y vuelve a dirigir la atención a lo que el texto te está diciendo.


Resumen


Finalmente, cuando sientas que el proceso de despliegue ha terminado, intenta afianzar las “comprensiones” resumiéndolas en una o dos frases. Te resultará más fácil llevar a cabo esta labor de síntesis y clarificación si lo haces por escrito (además estas notas pueden servirte como material para futuros ejercicios).

lectura-frente-al-mar

* Para el diseño del ejercicio me he basado en: (1) técnicas de contemplación y meditación orientales y occidentales -estoicismo y epicuréismo-, (2) mi propia experiencia con estas prácticas y con el ejercicio de la lectura o arte de leer y  (3) el trabajo filosófico desarrollado por Ran Lahav (véase su web para encontrar un ejercicio similar al aquí descrito: “abriendo un claro interior“).
**Iré publicando algunos textos adecuados para esta práctica en el blog. Para textos procedentes de las grandes tradiciones espirituales puede consultarse la web del CETR.


*** Existen muchas técnicas de meditación. De ti depende el grado de conocimiento que quieras tener de las mismas y la mayor o menor relevancia que le concedas en tu práctica de filosofía contemplativa. Debes saber en cualquier caso, que esta práctica obedece a una búsqueda de comprensión profunda de la realidad, no a un intento new age de alcanzar cierta serenidad en el día a día.


¿Has realizado este ejercicio u otro similar?

Escríbeme.

Me interesa conocer tu experiencia.

Work in progress: ejercicios filosóficos (I)

Continúo día a día con mi investigación teórica y experiencial sobre la llamada “Filosofía Práctica” (aunque últimamente me vengo preguntando: ¿por qué no simplemente “Filosofía”? Que se delimiten con adjetivos aproximaciones más parciales como la filosofía llevada a cabo en las universidades: la, esta vez sí, “Filosofía Académica”).

Empiezan a fraguarse algunas ideas en mi cabeza sobre el objeto y método de la orientación filosófica. Voy encontrando ciertas visiones demasiado estrechas para mí, pero útiles en cualquier caso a otras personas y para determinados fines. No seré yo la que diga que la Filosofía Práctica debe ser Una.

Nosotros, los filósofos prácticos, somos, como dice Ran Lahav, nómadas sin lugar de descanso, sin una única teoría ni un solo método.

Estamos familiarizados con muchas maneras de pensar y de comprender, y no con UN solo camino; conocemos miles de métodos, pero ningún método último. Somos aquellos que buscan explorar las cuestiones y dudas y problemas humanos, pero que no tenemos respuestas que ofrecer. Estamos interesados en toda clase de desconciertos y ansiedades y anhelos, pero tenemos las manos vacías. Queremos estar en contacto con todas las facetas de la existencia humana, pero no sabemos como apretujarlas acomodándolas en una sola teoría organizada o visión del mundo.

Esto es, pienso yo, lo que somos como filó-sofos. Somos eternos nómadas – no porque estemos desilusionados o seamos cínicos, sino porque es aquí que encontramos la plenitud de la existencia humana: en el vasto e inagotable desierto de la vida.

nomada-desierto

La Filosofía Contemplativa de Ran Lahav (véase su web en castellano aquí) y los ejercicios espirituales de Pierre Hadot (véanse sus obras ¿Qué es la filosofía antigua?, La filosofía como forma de vida y Ejercicios espirituales y filosofía antigua), me están ayudando especialmente a desarrollar mis intuiciones originales sobre qué cosa debe ser la filosofía. Me va a llevar tiempo sistematizar  y ordenar los frutos de estos dos años de estudio y práctica, y aún éstos no constituirán más que un primer pronunciamiento sujeto a revisión y crítica. No obstante, hace ya unos días que decidí no esperar a ese momento para comunicar las reflexiones que me suscitan mis lecturas y el contacto con otros filósofos asesores (resultado del trabajo con el grupo Filopraxis y de los talleres organizados por Asepraf). Work in progress!

Comienzo ahora también a publicar algunas de prácticas filosóficas con las que voy tomando contacto. Ha sido una agradable sorpresa encontrar a filósofos que ya han vislumbrado y comenzado a desarrollar esa dimensión práctica profunda de la filosofía y que no retroceden con pudor ante las críticas de la filosofía ortodoxa que, salvando contactadas excepciones, califica como filosofía “mala” o “superficial” cualquier cosa que no sea lo que ellos hacen y que no siga una tradición que, como tal, es radicalmente conservadora.

Todos los ejercicios filosóficos que vaya exponiendo han de entenderse como diseños experimentales sujetos a revisión y a crítica. Su publicación en el blog, que ya asumo como mi cuaderno de trabajo, permite el valioso y, por otro lado tan escaso, feedback con compañeros de travesía filosófica (ya tengan éstos formación reglada en filosofía o no).

Sin duda, y por la exigencia de rigor teórico que debe acompañar a la filosofía, he de fundamentar la práctica de estos ejercicios filosóficos. Más aún cuando presente, como hago a continuación en el siguiente post, una práctica de filosofía contemplativa, algo que sonará o bien completamente desconocido o, peor aún, un producto new age en el que se juntan churras con merinas. No obstante, la explicación de esta tarea de justificación filosófica queda pendiente (creo que es una licencia que me puedo permitir en un blog, a diferencia de en una publicación académica formal; remito a los lectores impacientes a los autores citados) porque quiero entrar directamente en materia. También he de advertir que el orden de publicación de los ejercicios no obedece a una necesidad interna en razón de su dificultad sino a una apetencia personal (sé que aquí soy poco rigurosa).