Trampas del pensamiento (I)

A veces procesamos la información que recibimos de una manera sesgada y distorsionada. Algunas de las más frecuentes “trampas del pensamiento”, productoras de perturbación emocional, son:

  • Pensar en “blanco o negro” o pensamiento todo-o-nada: interpretar y valorar los sucesos desde un punto de vista absoluto o extremo, excluyendo la posibilidad de matices (los tonos grises).
  • Magnificar (lo negativo) y minimizar (lo positivo), impidiendo así una evaluación equilibrada.
  • Razonamiento emocional: creer que algo es cierto simplemente porque “lo sentimos”; tomar los sentimientos como reflejo de la realidad objetiva.
  • Leer el pensamiento“, presuponer que se conocen los pensamientos ajenos sin usar los medios normales de comunicación para llegar a ellos.
  • Etiquetar: asumir que una conducta refleja la totalidad de la persona.
  • Reglas rígidas o “debeísmo”: adoptar deberes y obligaciones que nos imponemos a nosotros mismos, a los demás o a la vida y que no responden o encajan con la realidad. Se opone a pensamiento flexible.
  • Filtro mental o abstracción/atención selectiva: juzgar toda la situación en función de un aspecto particular, por lo general negativo.
  • Sobregeneralización o generalización apresurada: extraer conclusiones a partir de un único suceso o de información insuficiente, sin considerar pausadamente las evidencias disponibles.

Michael Neenan y Windy Dryden, Coaching para vivir, Barcelona, Paidós, 2004, pp. 19-24.

Para ampliar y consultar ejemplos de distorsiones cognitivas:

http://es.wikipedia.org/wiki/Distorsiones_cognitivas

http://www.superarladepresion.com/superarladepre/3depre_distorsiones.php

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Atrévete a jugar

Este fin de semana asistí, junto a otros compañeros de Filopraxis, a un taller de Óscar Brenifier organizado por Asepraf en la Fundación Cencillo. Solo pude participar el sábado (duraba hasta el lunes) pero puedo afirmar que la experiencia dió de sí. Quien lo conozca sabrá a lo que me refiero. Desde luego este filósofo francés no deja a nadie indiferente.

No voy a detenerme en escribir una reseña del evento  ni a explicar la práctica de Óscar Brenifier (animo a quienes quieran conocerla a consultar su página web, allí encontrarán videos y textos) pero sí quiero destacar algunas cosas (que realmente solo alcanzaran sentido completo para quien ya lo conozca).

La primera, relativa a mi experiencia personal. Solo hablé directamente con él un par de minutos, a raíz de la ejecución de un ejercicio sobre el establecimiento de antinomias, pero, aunque resulte difícil de creer, el brevísimo diálogo que mantuve con él (durante el cual siempre procedió con preguntas, como es su norma) resultó revelador. En unos segundos pasamos a hablar del ejercicio en particular a apuntar algo sobre mi pensamiento en general, que además resonaba en aspectos concretos de mi vida actual (lo que él llama el “eco”), y todo ello sin entrar en nigún tipo de información adicional.

Ciertamente me doy cuenta de que la “ilusión de síntesis” detectada a través de ese diálogo no se reduce al ejercicio que realizamos, sino que es un obstáculo que puedo reconocer en mi forma de pensar en general. Para una mayor claridad de esto que os cuento, os copio la definición que él da  de este error del pensamiento en la colección Aprendiendo a filosofar, publicada por Ediciones del Laberinto:

“Ilusión de sítesis: rechazo a considerar por separado dos o más componentes de una idea manteniéndoles en una unidad artificial, lo que no impide evaluar de maner adecuada la dimensión conflictiva y formular un problema que se encarga de diversos aspectos. Resolución superficial de una contradicción.”

Otro punto que me gustaría destacar es su llamamiento a jugar al juego del pensamiento. Ante las muchas resistencias de algunos, animaba a salir de la incertidumbre paralizante, de la ausencia de participación, del miedo a hablar y a renunciar a nuestros esquemas conceptuales y traía a la memoria esta escena de los Monty Python que reproduzco.

– ¿Juegas al tenís?

– No

– ¿Ni al futbol?

– No.

– Pues deberías. Piensas demasiado. Venga, juega, toca el balón!